En 1924 Carl Theodor Dreyer nos dejó imágenes tan sentimentales como estas. Una imagen que cae hacia la izquierda, donde se encuentra el hombre enamorado y enfermo, a la derecha de pie y firme el hombre del que se había enamorado, pero que le traiciona. Una composición que centra nuestra atención en la parte izquierda, según la regla de los cuatro tercios en el tercer punto de atención, con un contraste elevado y una luz muy dura, así reproduce sentimientos de dolor y melancolía que llegan directamente al público.
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