En 1950, Jean Genet dirigió esta obra de de 26 minutos donde se narra la historia de dos presos que mantienen relaciones desde sus respectivas celdas y donde el carcelero siente celos de ellos. Música e imagen combinan a la perfección. Una luz tenue para mostrar el volumen de los cuerpos, así se consigue que la sensualidad prevalezca en todo el film.
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